Darío y su carro en llamas
¡HÉROES CON CHAQUETA EN GRANADA!
Darío Vásquez y su carro en llamas
La carrera Ayacucho en Granada, donde hace pocos días la promoción de bachilleres del 75 regalaron un mural a la comunidad, es una vía muy estrecha que lleva al hospital y por donde escasamente cabe un solo carro pequeño y por eso es poco transitada. A mediados de los años 70s un héroe santuariano sin capa se forjó en esa vía: Darío Vásquez.
Pese a su estrechez, en dicha vía hubo por la época una cerrajería donde se fabricaban puertas, estructuras y ventanas de hierro, pero no era un taller automotriz como tal… pero lo que sigue tendría que suceder:
“Los Vásquez” de El Santuario son hermanos que tenían camiones tipo estaca o “Jaulas” que la mayoría de las veces de su viaje con madera desde San Luis, paraban en Granada, donde tenían muchos amigos dada su cordialidad y amplitud para repartir alegría y trago en la plaza principal. Fue tanta la empatía que generaban, que nuestro protagonista consiguió novia y se casó con una muchacha granadina de apellido Naranjo, Judith es su nombre.
Cierto día, Darío Vásquez subió con su carro a dicho taller para hacerle colocar una soldadura en el chasís. La chispa de esta comenzó a incendiar rápidamente dicho carro, con las consabidas dificultades para salir de la vía.
Sin pensarlo dos veces y de manera temeraria, Darío se subió al carro en llamas para sacarlo urgentemente de ese sitio y colocarlo en otro, donde no hubiera peligro de que el fuego se extendiera; pues si hubiera sido en dicho lugar, sólo Dios sabe cuántas manzanas de casas aún de bahareque, chusco, madera, tapias y tejas, cerca del hospital, habría consumido.
El arriesgado conductor logró dar la curva del hoy, coliseo y con el carro, como una tea encendida bajó presuroso por la calle Boyacá hasta la plaza principal y al frente del kiosco lo paró para ser consumido por las llamas. Todo el pueblo lamentó la inesperada pérdida de la cual surgió un héroe anónimo, con chaqueta: Darío, de “los Vásquez de Santuario”.
Nota adicional: Si miramos a nuestro más remoto pasado, sabremos de héroes anónimos que, inclusive, perdieron la vida en el intento, como en el caso del joven rionegrero quien cuando en dicho municipio se incendió la Camioneta de Granada con muchos niños y su profesora en su interior, salvó muchas vidas, mas no logró salvar la de él.
Héroes como el papá de “Los Peluca” en su chiva o carro escalera “La Verde” que nunca dejó de ir al corregimiento de Santa Ana pese a que los actores del conflicto de ambas extremas estaban asesinando sin piedad en la carretera de principios del siglo.
Héroes como el joven Julio, hijo adoptivo de don Ignacio (de El Ramal) que, como ángel guardián sin pensarlo, salía corriendo de la tienda y se lanzaba al traicionero charco para sacar niños y jóvenes varados en el oculto remolino u olleta.
Y así, sin poderes extrasensoriales, sin Kriptonita y sin arañas, cuando las circunstancias lo requieren surgen héroes de ruana, poncho o chaqueta para servir a la humanidad en momentos cruciales.
Glosario:
Olleta: Parte más profunda de un charco o quebrada. También es un utensilio de cocina para hervir y batir el chocolate.
Chasís: Soporte estructural del carro.
Bahareque: Pared que utiliza un entramado de cañas, madera o bambú (guadua) cubierto con una mezcla de barro, paja y arena.
Kriptonita: Mineral ficticio radiactivo del planeta Kriptón que debilita, quita poderes y puede matar a Superman.
Medellín, abril 20 de 2026
José Carlos
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