CHEPE PAISA EN EL ROSARIO DE AURORA
Oiga pues, Chepe. Hoy le tocó ser el entrevistado, para que vea qué se siente ser asediado por preguntas impertinentes y atrevidas como las que usted hace.
¿Por qué le veo como tan encapotaos esos ojos, que tienen hasta lagañas?
Pues, te cuento que estuve madrugando al Rosario de Aurora y ahora estoy recordando qué era lo que pasaba hace muchos años y que creo no difieren mucho a los de hoy en mi pueblo.
¡Cuente cómo era la dinámica de esa devoción tan particular especialmente en mayo, el mes de la Virgen!
Pues para la época, levantarme no fue tan fácil como parece, porque muy a las 5:00 de la mañana sonó el reloj despertador de gallinita y como el clima era frío, sentí una pereza la berraca; tanta que hasta casi desisto: Pero de pronto me vino a la memoria el canto de Viva María, Viva el Rosario, cuya estrofa más tentadora es: “El demonio a la oreja te está diciendo: ¡deja Misa y Rosario, sigue durmiendo!”.
Y comenzó a susurrarme deliciosa y tentadoramente, más o menos así:
– ¡No siás pendejo! ¿No te acordás lo tarde que te acostaste?
– ¡Mirá que ya está como goteriando y es fijo que va a llover!
– ¡Y acordáte que hasta afiebrado y malucón te dormiste!
¡Y yo con esas ganas de pararle bolas al hijuemadre consejero, pero estaba decidido y me levanté! Por eso se quedó el pobre con la cola entre las patas y me fui ahí mismo para el baño: allí había hielo total, tiritadera y posibilidad inminente de paro cardiaco y muscular.
¡Al fin usted venció la pereza, Chepe y salió a la calle… cuente pues!
Eran las 5:20 de la mañana. Los pájaros, por lo menos seis variedades entre pinches, el piscuíz, el currucutao y ciriríes cantaban en la loma de la Cruz; la gente y yo, que también soy gente, corríamos presurosos por La Variante, rumbo al atrio de la iglesia de arriba.
5:30 a.m. El sacerdote comenzó a entonar el primer misterio del Rosario, mientras dos monaguillos encabezaban con cirios la procesión. Con la imagen de la Virgen que venía en la cola, salimos todos a paso ceremonioso y respondiendo el “Dios te salve” y el “santa María” , el “Gloria” y demás cánticos emitidos por el altavoz.
Contános, Chepe, ¿Cómo era el perfil de la gente que desfilaba en esa mañana de clima frío?
Pues, allí no solo iba la viejita del mantón oloroso a alcanfor o el cuchito con olor a tabaco apagado o cuzca; también estaba la colegiala con el uniforme de IDEM y la matrona con sus hijas y yernos. Te cuento, que, aunque no lo creás, eran pocos los esperados malos olores en estos rosarios de tierra fría. Con decirte que ya nadie olía a matrimonio descobijao. Íbamos casi todos, bañados, aunque no faltaría quién se hubiera hecho los bañados del gato.
Pero, dejá esa preguntadera que estoy encarretao con el relato: Entonamos el cuarto misterio; ya le habíamos dado la vuelta a la plaza y subimos de nuevo a la Variante. Como el templo ya estaba cerca, debimos aminorar el paso con el fin de llegar exactamente a las 6:00 de la mañana, para seguir con la Misa. Era increíble, pero a pesar del frío y la pereza, había una iglesiada llena de gente que caminó el rosario de aurora.
¿Y no tiene por ahí alguna anécdota divertida que le haya pasado a usted o a otra persona en un Rosario de Aurora?
Ya me hiciste acordar de lo que le pasó a Caliche hace ya bastante tiempo: Imagináte que una monita le estaba comenzando a gustar y como apenas estaban charlando tenía que lucirse pues pensaba declarársele y quedaron de salir a peregrinación a las 4:00 de la mañana a la Virgen del Cebadero a unos dos kilómetros y medio del pueblo. Era el 24 de mayo, día de la advocación de María Auxiliadora.
Muy puntual e interesado, con una ruana Marulanda y sombrero iba Caliche rumbo a la vereda; pero se largó un aguacero de esos torrenciales de mayo; la gente abrió sus paraguas y en medio del gentío y aún de noche ¡no pudieron encontrarse! Pero, eso sí, Caliche se aguantó todo el rosario subido en una barranca y mojado como un pollo peletas.
Jajaja. Ya me imagino la escena al amanecer: Caliche buscando a la muchachita que le estaba moviendo el piso. ¡Qué pecao!
Claro que sí y más difícil encontrarla debajo de tantos paraguas abiertos. Lo más berraco y triste es que ya, cuando amaneció, tampoco la vio por ninguna parte lo que era una mala señal; pero qué te parece que, llegando a su casa, la vio entrar (aunque ella no) y le volvió el alma al cuerpo. Era un mensaje claro: Sí estaba interesada.
No lograron el objetivo en esa madrugada, pero creo que en el libro de la vida, por allá en un rengloncito de 1974, san Pedro escribió: “El amor lo logró: los hizo madrugar”.
Nota: Hoy, Caliche y la muchacha monita que lo hizo madrugar hace 52 años, están casados desde hace 48 años y tienen dos hijos y quince nietos. ¡Valió la pena la emparamada!
Glosario:
Encapotaos: Párpados hinchados por el trasnocho o retención de líquidos.
Lagañas: Lágrimas secas y acumuladas.
La berraca: Muy grande; enorme.
Pendejo: Bobo.
Malucón: Con cierto malestar, pero no muy grave.
Currucutao: pequeña ave rapaz nocturna de la familia de los búhos.
La Variante: Avenida principal de Granada, Antioquia
Monaguillos: Acólitos.
Acondutada: Decente, bien manejada
Alcanfor: Pastillas de olor penetrante usada contra la polilla de la ropa.
Cuchito: Ancianito, viejito.
Bañados del gato: Baños superficiales, sin mucha agua.
Moviendo el piso: Haciéndolo temblar, quitándole la tranquilidad.
Declarármele: Paso aterrador previo al noviazgo, donde se espera un sí o un no a la propuesta de ser novios.
José Carlos
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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.