DESDE EL SALÓN MÁLAGA PAISA Y EL CAFE TORTONI ARGENTINO
Oíste Caliche; ya que fuiste a Buenos Aires, Argentina, ¿por qué no repasás tu paso por el Café Tortoni que dicen que es muy parecido al Salón Málaga de Medellín? ¡Ve pensando mientras yo voy a visitar al Málaga que está cerca de la Estación San Antonio del Metro en el centro de Medellín y que se ha vuelto un sitio de encuentro de generaciones!
¡Listo, Chepe! Cuando organice mis ideas le estaré comunicando sobre ese café que está en el centro de Buenos Aires, Argentina. Te adelanto que ese café fue fundado en 1858 y, con sus 168 años es considerado entre los bares Notables de la ciudad de Buenos Aires y es la cafetería más antigua de la Argentina. Es ejemplo clásico del café porteño. Vaya mirando a ver en qué se parecen o se diferencian estos dos referentes de ciudades tan distantes geográficamente.
¡De una! El 24 de junio, aniversario número 91 de la muerte de Gardel en un accidente de aviación acá en Medellín, me entré al Salón Málaga (fundado en 1957) que está consolidado formalmente como una corporación cultural y es considerado Patrimonio Histórico y Cultural de la ciudad. Veo mucha gente sentada tomando especialmente tintico, cerveza y gaseosas y charlando animadamente, en una atmósfera llena de olor a tinto, del café de nuestras montañas. ¿Y, a vos, ¿cómo te ha ido con tu recordación, hombre Caliche? ¡Contáme pues!
Yo, por mi parte, recuerdo que entré al Café Tortoni de Buenos Aires después de hacer una corta fila en la cual una señora bajita, setentona, vestida muy elegantemente esperaba encontrarse allá con una compañera de estudios a quien no veía desde hacía 50 años, según me dijo amablemente. Veo gente que por su estilo europeo son más silenciosos que nosotros los paisas. Los miro comiendo picadas abundantes de carne, sánduches, chocolate muy cargado y churros; también noto que hay mucha gente joven con sus padres, sorbiendo el famoso Mate. Yo, a los mordiscos me estoy comiendo un tradicional alfajor. Le cuento Chepe que, al entrar a este sitio, se respira mucho respeto y al caminarlo hacia el fondo, a la izquierda, llego a un pequeño espacio con una mesa donde hay tres personajes de cera en tamaño natural: Alfonsina Storner, Carlos Gardel, y Jorge Luis Borges. Con ellos, silenciosos, me pude sentar y tomarme la respectiva foto.
Yo también me paré con el tinto en la mano y me puse a andar el Salón Málaga y vi adultos mayores pero también gente muy joven, (más mujeres que hombres) y algunas fotos de artistas importantes de los años 30 para acá. Hay una foto grande recortada en tríplex de don Gustavo Arteaga, fundador y alma del Málaga quien durante décadas se dedicó, secundado por su hijo César, a recopilar los más de siete mil discos de pasta y acetatos de 78 RPM (revoluciones por minuto) entre ellos 90 de Valente y Cáceres y 120 de Margarita Cueto, que le dan su identidad sonora al lugar,
“Ese sonido de la aguja rasgando el disco le da originalidad. Remozarlo o remasterizarlo es bonito pero es un sacrilegio”, -me dijo Lorenzo Tulio, el contertulio de la otra mesa, mientras buscaba en su carpeta algunos documentos de una maestra para llevar a la Gobernación de Antioquia.
Las columnas, vigas y paredes cargan fotos y recuerdos como tótems centenarios: Juan Pulido, Pedro Vargas, Margarita Cueto, Guillermo Buitrago, Garzón y Collazos; y en el rincón argentino una gran imagen de Carlos Gardel y de Magaldi. Más allá, un perro grande parecido al de la RCA Víctor escuchando “La voz de amo” por la vitrola o gramófono. Antiguos teléfonos, radios y pianos o traganíquel Wurlitzer como dinosaurios tecnológicos que aún funcionan, se exhiben en este gran Salón Málaga, Caliche.
¡Qué te parece pues, que en una mesa vi un montón de gente charlando con la pianista Teresita Gómez, que estaba de visita en el lugar! Te cuento que ella es considerada la pianista más importante en la historia de Colombia.
Por mi parte, Chepe; le cuento que, charlando sobre la historia del Tortoni con un mesero o mozo, como los llaman: ¡este café está al revés! es decir, inicialmente la entrada era por la parte de atrás, (Calle Rivadavia) pero al ampliar la avenida, abrieron por el que es hoy el frente (Avenida de Mayo) y colocaron inicialmente mesas afuera, lo que fue un hito comercial imitado luego por muchos en Argentina.
Pues, te cuento que, en el Málaga, también sufrieron con la ampliación de la avenida por la construcción del Metro porque, de más de 14 bares que había, sólo quedó este, pues los negocios cambiaron de perfil económico volviéndose centros y pasajes comerciales. Seguí pa adentro a ver que más ves en el Tortoni.
Aquí en el Tortoni me encontré un pequeño y discreto museo -biblioteca muy lindo que exhibe tazas antiguas de distintas partes del mundo, vajillas originales, manuscritos, fotos históricas y objetos de barbería del siglo XIX. A la entrada de este museo hay un busto de Borges y qué le parece que un señor de allá me dijo que Carlos Gardel había tenido una mesa exclusiva a la entrada del Tortoni, que como le dije, ahora es la parte de atrás del negocio.
Le cuento, además, que al bajar unas estrechas escalas, me encuentro en un teatro pequeño y hermoso donde actuó Gardel, declamó Alfonsina Storni (“Alfonsina y el Mar” cantada por Mercedes Sosa) y estuvieron muchos escritores, científicos y cantantes como Julio Cortázar, Albert Einstein y los Guns n’ Roses. ¡Es que, recuerde, Chepe, que estamos en un café con 168 de años llenos de historias!
Pues, te cuento Caliche que al Málaga lo han visitado también personajes de talla internacional, más contemporáneos, pero muy importantes en su ramo tales como Fernando Botero, célebre pintor y escultor antioqueño; John Leguizamo, famoso actor y director colombo-estadounidense; Belisario Betancur, expresidente colombiano; José Barros, célebre compositor colombiano de “la Piragua”; Esthercita Forero la cantautora colombiana, “La Novia de Barranquilla”, Noel Ramírez del Trio Gran Colombiano y Teresita Gómez, a quien, como te dije, vi personalmente en el estudio de campo el 24 de junio de2026.
Andá tomate un mate mientras yo me saboreo un delicioso tinto acá en el Málaga, rodeado de tanta gente linda y admiradora de lo bello, como yo.
¡Definitivamente no somos tan distintos ni tan distantes, Chepe! El Café Tortoni de Buenos Aires y el Salón Málaga, de Medellín son dos de los templos culturales y tangueros más importantes de América Latina, unidos por la conservación de la bohemia, la nostalgia y la memoria musical!
Si, Caliche. Aunque nacieron en épocas y contextos geográficos distintos, ambos operan hoy en día bajo la misma esencia de resistencia cultural y devoción al pasado. Veníte pues pa que sigamos buscando historias.
Medellín, 26 de junio de 2026
José Carlos
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