¡No apto para nerviosos!

Chepe Paisa charlando con Nerón

El 9 de junio del año 68, por la tarde, viendo a correr a mi protagonista por la Vía Apia me le arrimé muerto de miedo por la mala fama que ha tenido hasta nuestros días. Iba a charlar nada menos que con Lucius Domitius Ahenobarbus, más conocido como Nerón.

Hey;  don Nerón;  estoy muy nervioso porque hasta los perros bravos y feroces son llamados con tu nombre, pero ahora te veo corriendo y desencajao. Esperá antes de “auto matarte” pa que me contés o me aclarés muchas cosas que se han dicho de vos hasta el año 2026.

“Ave, Chepe; interrogate quidquid vultis, nam propero festinans, quoniam vere detrusus sum de solio.”

(Saludos, Chepe; preguntad por lo que queráis porque estoy corriendo de afán pues, literalmente, me bajaron del trono).

¡Contáme primero sobre tu linaje y niñez que las veo como tan embolatadas!

Nací en Anzio en el año 37 después de Cristo.  Mi mamá se llamaba Agripina la Menor y me preparó para ser emperador casándose con mi padrastro Claudio y logrando que me adoptara como heredero. Como aficiones tengo que me encanta la poesía, la música y el teatro.

¡Pero, nadie creería que tras un artista haya un tipo como tan malo, según las malas lenguas!

Déjame proseguir, Chepe, que de mí como que han hablado mucho, pero también de mi mamá.

Te cuento don Nerón que yo volví de tu futuro y me di cuenta de que tu padrastro Claudio y su hijo fueron envenenados por tu querida madrecita, para que vos subieras al trono con meros 16 añitos. Ya el autor patentó un producto letal cuyo lema es: “Agripina, el veneno que sí elimina”.

¡Déjame decirte, Chepe, que no me extraña, porque algún defectico debía de tener mi madrecita hermosa!

¿Y la tal “Agripina” no era una mica del zoológico de Medellín hace unos años?

¡Respeta a mi santa madre que tan buena era, Chepe!  Respecto a mí, te cuento que me considero muy  buen gobernante: liberé prisioneros, bajé impuestos y hasta devolví poder al Senado.

¡Pero como que te comenzaste a dañar ligerito, porque dicen que mandaste matar a tu primera esposa Octavia; a tu segunda esposa, Popea  Sabina, la encendiste y mataste a patadas;  también mataste a tu maestro Séneca e incluso a tu propia madre Agripina, a quien me decís que querías tanto!

¡Yo no sé por qué te estoy dando explicaciones, Chepe! Pero es que ella quería seguir mandando y se me salió “lo Nerón” que soy y tras sobrevivir a un barco diseñado para hundirse con ella, finalmente ordené que la mataran en el año 59 d.C.,  porque creo que, mi ya no tan santa madre, conspiraba contra mí.

¡Qué desmadrao, sos vos! ¡Eso es asqueroso, don Nerón!  porque en mi época, la madre es lo más querido, incluso por los sicarios.

¿Qué es eso de sicarios? ¿Alguna nueva banda criminal para derrocarme?

No, don Nerón. Son asesinos a sueldo, pero de una época muy lejana adelante de la tuya. No te preocupés.

¡Qué horror, Chepe!  ¡Ya me tienes temblando con esas cosas tan horribles que me cuentas que pasan en el 2026!

¡Pues, será creerte; pero yo sé que vos sos un actor! A propósito, bajo tu mandato.  ¿Cómo fue eso del incendio de Roma, cuando dicen que cantabas y te carcajiabas desde la azotea viendo las llamas?

La noche del 18 de julio del año 64 se inició un incendio arrasando durante cinco días gran parte de mi Roma. Imagina que   cuatro distritos fueron arrasados y siete más dañados; muchos muertos y  miles de personas se quedaron sin hogar. ¿Y tú crees que yo me gozaba y reía? Eso es pura bronca, Chepe.

¡Y ni modo en pensar en los bomberos voluntarios o la defensa civil, don Nerón!

¿Qué es eso? ¿Algunas organizaciones que me piensan tumbar del trono? ¡Ojo con eso, Chepe!

Lo cierto del caso es que de la muerte de tu mamá y  del incendio sí te culpa la historia, don Nerón.

Aprende Chepe, que la historia tiene muchas vertientes; porque la opinión pública me acusó que porque dizque aproveché la destrucción para construir mi hermoso palacio la Domus Aurea. Otros creen que simplemente fue un desastre urbano inevitable en una ciudad llena de materiales inflamables. Eso queda para la historia, Chepe y si vino a conocerla en vivo, pues, puede devolverse por donde vino para tu Granada.

¿Y por qué le achacaste esa tragedia a los Cristianos, que apenas estaban empezando a surgir?

Yo no odiaba a los cristianos por razones religiosas profundas, sino porque eran un blanco fácil para desviar la culpa del incendio. Los acusé y perseguí con crucifixiones, hogueras humanas y martirios.

No es pa que te de rabia, pero te cuento que Pedro y Pablo a quienes vos crucificaste y decapitaste, en su orden,  son santos de la Iglesia, la que también sobrevive después de dos mil años. ¿No te da como penita, don Nerón?

¿Cómo es posible? ¡ Yo los exterminé! ¡Tú me estás mintiendo, Chepe!

Nada de mentiras, don Nerón. Calmáte que  ni tú ni Domiciano, Marco Aurelio, Valeriano ni Diocleciano  pudieron acabar la Iglesia. 

Calmáte y mejor seguimos con la charla. Y dicen que en los terrenos baldíos que quedaron hiciste un palacio lo más de hermoso, digno de un artista como te considerás vos, a pesar de la pobreza en que habían quedado las víctimas.

Ah, ¿La Casa Dorada o Domus Aurea, el palacio gigantesco lleno de oro, mármol y jardines? Al fin de cuentas soy el emperador y debo de vivir mejor que vos, Chepe. Yo no le veo nada raro y si le chocó mucho, es mejor que me vaya diciendo pa que nos vamos juntos para la otra vida.

¡No es para tanto, don Nerón!  ¿Y no tenías oposición que frenara tus instintos perversos que ya me están dando como rabiecita?

Ahí estaba el Senado pero yo lo mantenía aterrorizado o comprado; pero todo tiene su final y ya el mío con solo 30 añitos de vida, está muy cerquita, Chepe. ¡Espero que no llore por mí!

¡No te preocupés por eso que yo me tomo una bebida de Valeriana pa calmarme!

Siguió su camino y cuando por la famosa calzada me devolvía pa Roma, desde una curvita  escuché las últimas palabras de Nerón: “¡Qué artista muere conmigo!” (¡y qué criminal tan grande también).

P.D Hay una divertida canción que cuenta la otra historia de nuestro protagonista:

“Yo no maté a mi hermano, es mentira, mentira” https://www.youtube.com/watch?v=ClAnurDpe8Y&list=RDClAnurDpe8Y&start_radio=1

 

 

José Carlos

¡Opina!
Te puede interesar...

Navegando por Granada

Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.