DE LOS TRES CERDITOS

CHARLANDO CON EL LOBO

DE LOS TRES CERDITOS

Hola, soy Chepe y me voy a meter en cuentos; pero no en bobadas sino en el del lobo y los tres cerditos y voy a hablar con el lobo feroz.

Hola, lobo; no es por nada, pero estás como muy despelucado y rabioso. Parece que no te ha ido muy bien que digamos. ¿Cómo te sentís hoy?

¿Y cómo quiere que me sienta? ¡Estoy sin aire de tanto soplar unas chozas! Además, si vino a chismosear y a tratarme mal y bajarme la moral, bien pueda y se devuelve por donde vino.

¡Pero vos sí sos bobo, lobo! ¿Por qué no mordías y arañabas con las garras en vez de acabar con tus pulmones? ¿Para qué soplabas unas chozas? ¿Estás en terapia respiratoria o qué?

No; Chepe; es que iba detrás de unos marranitos y se me escondieron en unas chozas que construyeron porque sabían que yo los estaba buscando para hacerme unas buenas lechonas como las que hacen hace tiempos por allá en el Tolima.

Ah, pero creo que vos derribaste dos de las tres chozas. ¡Qué capacidad pulmonar la tuya!  ¿Y no pudiste agarrar a los cerditos cuando las tumbabas, pues?

No, porque salían cuando yo apenas estaba recobrando aire y por eso, sin alientos los veía pasar corriendo; porque, aunque regordetes, son veloces y resbalosos para agarrarlos. Parece que usaran vaselina.

¿Y con la tercera choza cómo te fue?

Es que no son “tan marranos”, porque en la tercera choza, donde estaban los tres no pude entrar por la pared ni por la puerta. ¡Qué cosa tan fina; parecía construida por Rodrigo Pistiador!

Ah; pero no te entiendo: O sea que no solo te gustan las caperucitas sino también los puerquitos. Vos resultaste, pero muy omnívoro, pues.

Sí; toca comer de todo; pero yo creí que esos gorditos eran más fáciles de agarrar que a los perros, gallinas y patos y me resultaron fue pero muy vivos y veloces.

Pues, me parece muy raro, porque “los marranos” entre nosotros, son personajes ingenuos que dan papaya e inclusive,  jugando billar, se los comen facilito. “Marrano” es un término que se usa para referirse a un jugador que falla tiros fáciles, comete errores o juega de manera descuidada. Nadie lo quiere en el equipo.

Eso he sabido por ahí escuchando a un “perro” en el salón de billares Las Gardenias; pero estos marranos me resultaron fue muy vivos. Con decirle que cuando me les metí por la chimenea, me estaban esperando con agua hirviendo para desplumarme, como si fuera a un pollo.

!Qué horror, bobo, quise decir, lobo!  Oíste, ¿y por qué el autor de este cuento no te puso mejor a rebuscarte con liebres y conejos que, aunque corren mucho, vos con tu astucia los podrías coger más fácilmente?

Pues, yo no sé; pregúntale a ver cuál es su bronca con nosotros que siempre nos da el papel de perversos y perdedores; pero creo que porque el cuento se hubiera acabado muy pronto: en el primer bocado; además, recuerda que ya el conejo está en otro cuento con la tortuga. Hubiera sido mejor con gallinas que son tontas… pero, así lo quiso ese autor que no me quiere, según parece.

Y no es solo ese autor quien habla muy mal de ustedes, los lobos; porque te cuento que en Caperucita Roja el astuto lobo también termina mal y al único que medio le fue bien fue al lobo de Gubbio que se puso a hacer las paces con san Francisco de Asís…

Ah, pero es que ese era como de otra variedad, porque yo no habría cedido y hubiera acabado hasta con el nido de la perra.

Vos sos más malvado que el de Gubbio y no dominás tus instintos primarios, pero pese a  eso, aún con su poca inteligencia, tres simples chanchitos te dejaron como ropa de trabajo., ¡Qué pecao de vos!

Es que ese que construyó la casa con adobe me acabó de joder. Además, de su éxito, no soporto su risita y esa canción tan cansona y humillante cuando me gritan dizque ‘¿Quién teme al lobo feroz, lobo feroz, lobo feroz?”.

Voy a untarme Crema #4 en mi colita porque me siento es, pero humillado y ofendido, como la obra de Dostoyevski.

Tranquilo que no le voy a contar a nadie tu desdicha, aunque creo que tu historia está regada, pero admiran es a los cerditos y vos pasás a un segundo plano.

Y un consejo, para tí, lobo: Eso te pasa, porque a vos te creó Dios para cazar en manadas y los de los cuentos como tú quieren trabajar solos; por su cuenta. Esa es la causa de tus fracasos, creo yo, humildemente, lobo.

¡A mi no me venga ahora con cantaleta, Chepe, que me lo resulto es jartando de un solo bocado!

¡Es mejor que se quede calladito y se salga de este cuento, pero ya!

Salí despavorido mientras de la choza que había quedado en pie creí escuchar algo así, como:

 “Who’s Afraid of the Big Bad Wolf, Big Bad Wolf…”

Y desperté tarareando una ronda infantil. Jugaremos en el bosque mientras el lobo no está. ¿Lobo, estás? “Me estoy curando la colita”

Mira el cuento de Disney en 1933: https://www.youtube.com/watch?v=jEVlorvgHaE&t=30s

 

Medellín, 19 de marzo de 2026

José Carlos

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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.