CHARLANDO CON CHEPE PAISA
SOBRE SAULO DE TARSO
Esta es la sencilla historia, en lenguaje paisa, donde se cuenta la azarosa vida de este santo que pasó de perseguidor a perseguido por defender la iglesia de Jesús.
Estoy sentado plácidamente en una de las banquitas de la Estación Metro Parque de Berrío, viendo el transcurrir del día, con los loteros y las vendedoras de chance y tinto, cuando apareció Chepe, un buen conversador, además lector y admirador de la vida y obra de San Pablo.
Después del saludo le dije que me contara la historia de ese santo que tanto había trabajado por la Iglesia. Sin preámbulos y de memoria y con el tinto en la mano comenzó a contarme, entre sorbo y sorbo:
“Hombre José Carlos: En Tarso, no Antioquia, sino más allacito, entre Turquía y Siria, en familia acomodada, nació Saulo; hijo de padres aferrados a tradiciones judías y desde su nacimiento tenía de su padre los derechos de “Ciudadano Romano” lo que le daba grandes ventajas en todo el imperio; todo porque a comienzos de la era cristiana las legiones romanas habían conquistado el mundo mediterráneo y por ello estaban en Palestina. A los niños les gustaba ver entrenar a los soldados, pero no a los papás, quienes no soportaban ser sometidos a fuerzas extrañas.”
-José Carlos: Ese es el ambiente en el cual nació; pero ahora cuénteme pues, de su adolescencia, esa que es tan difícil para algunos-
“Mientras estaba pequeño, tejía telas con pelos de camellos que era lo que se usaba mucho (y demás que olía a “giba” de ese animal, ¡foo carajo!); y oraba por la llegada del Mesías prometido; en tanto, también el adolescente Jesús, de más o menos 13 años, aprendía carpintería, el oficio de José, su papá. Su familia era piadosa, pero muy estricta en la religiosidad, pues pertenecía a los fariseos. Era excelente alumno de la escuela, donde un Rabino le explicaba la Ley Judía. Todos los años practicaba la Cena Pascual en la que recordaban la liberación de su pueblo de Egipto.
Cuando Saulo cumplió los 13 años su papá lo mandó a Jerusalén con una caravana de camellos que era lo más seguro para viajar, porque en el camino había muchos ladrones o asaltantes que los dejaban no sólo en la olla, sino también aporriaos.
Le emocionó mucho pues, llegar a Jerusalén y entrar al inmenso templo donde cada día se ofrecían a Dios sacrificios y oraciones para la salvación del pueblo”.
-José Carlos. Sigamos, pues. ¿Cómo fue su juventud? ¿Fue loca, divertida y llena de vicios? –
“Al contrario, fue un tipo perseguidor, pero muy juicioso, por lo que veremos: Siguió estudiando allá hasta los 20 años y se aprendió las numerosas obligaciones para ser un buen fariseo y cifraba su superioridad en la práctica exacta de esa Ley, criticada por Jesús, que denunciaba el orgullo y la hipocresía de los fariseos que se preocupaban más que nada en aparentar, buscar alabanzas y además eran hipócritas.
Por entonces había un estudiante (Esteban) de la misma edad de Saulo que convertía mucha gente al cristianismo y los atacaba mucho. Esto causó la ira de los fariseos quienes decidieron matarlo a pedradas, y Saulo, -que era uno de ellos-, fue cómplice cuidando la ropa de los asesinos.
Esteban, agonizando pedía perdón por los verdugos; pero ahí fue donde el fariseo Saulo más se emberracó y decidió consagrar su tiempo y esfuerzo en acabar con la comunidad cristiana a la que consideraba peligrosa para la fe tradicional de los hebreos.
Era cruel y despiadado; le bastaba una sola denuncia para encadenar y azotar en las sinagogas a cuantos estuvieran en la casa, y los despojaban de sus bienes, creyendo defender la Ley.”
– José Carlos. ¿San Pablo o Saulo, un cómplice de asesinos? –
“Sí, y además guerrero y lleno de odio. Por eso los cristianos se tuvieron que esconder y después volarse de Jerusalén para Damasco, que en este caso no es un corregimiento en Antioquia; pero Saulo se dio cuenta y pa` allá cogió por el desierto durante varios días a perseguirlos, con todos los permisos para abusar de su autoridad.”
-José Carlos. -Bueno pues. ¿Y qué fue lo que le pasó en el camino a Damasco? –
“Pues, ái fue donde al hombre le cambió la vida; porque ya cerca de Damasco, una luz más resplandeciente que el sol envolvió a la caravana y todos se fueron al suelo mientras Saulo escuchó una voz:
“¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues?”
“¿Quién eres pues, Señor?”, le contestó Saulo.
“¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues…!
Pablo, “tirao” en el suelo, pensó si era que había comido hongos o fumado alguna cosa y resultó trabao, como algunos deportistas en los Olímpicos y ai mismito preguntó:
“Señor, ¿Qué quieres que haga?”
El Señor le contestó: “Levántate, entra en la ciudad; ahí te dirán lo que debes hacer”. Los que acompañaban a Saulo estaban asombrados, ya que oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada: había quedado ciego (pero él solito).
Cuando llegó a Damasco apoyado en el hombro de un soldado fiel, demostraba que había perdido todo orgullo, todo odio y arrogancia; mejor dicho, le habían hecho un Cambio Extremo en par patadas.
Bueno pues: sus compañeros de viaje lo dejaron en la casa de un judío donde se quedó tres días sin comer ni beber, todavía pensando qué le había pasado.”
-José Carlos. -Bueno, y ya estaba en Damasco, pero sin armas, ni soldados ni ganas de perseguir a los cristianos; ¿qué hizo entonces? –
“En el mismo Damasco había un cristiano llamado Ananías y El Señor lo llamó en una visión y le dijo que en la casa tal, en tal pieza había un señor llamado Saulo de Tarso que estaba orando.
Ananías le dijo al Señor que ese Saulo era “más peligroso que un bizco con hipo disparando una metralleta” y que él los estaba buscando para acabarlos y que le parecía muy raro que ahora estuviera como una ovejita cieguita.
Entonces El Señor le dijo con voz de trueno: “¡No te preocupes y haz lo que te dije! Este hombre está ahora convertido. Lo escogí para que me dé a conocer por todo el mundo. Tendrá que sufrir mucho por mí, pero hará mucho bien.”
Ananías ai sí se convenció y fue a la casa, le impuso las manos y cuando a cayeron unas escamitas como de pescado de los ojos, quedó sano; tal como Saulo vio en sueños, antes de que Ananías llegara.
Ai mismitico se levantó lleno de alegría y se hizo bautizar del mismo Ananías, quien le dijo que “bienvenido a la iglesia de Cristo” y que esperaba que no fuera más fariseo, que porque a esa gente no le creía nadie, porque era muy “mostrona”, se daba mucho “champú” con lo que hacía y además era muy perseguidora.
Como Saulo llevaba como dijimos, tres días sin comer ni bogar nada, le trajeron un buen desayuno (porque era por la mañana), con arepita, “o´gao” bien cebolludo, arroz y chocolatico bien calientico y se sintió otra vez como un toro.
Durante varios días estuvo entre los antiguos enemigos, los cristianos, quienes lo atendían lo más de bien. Pasado un tiempito ya se fue para las sinagogas de la religión de donde él había sido y predicaba; pero los judíos estaban muy “cabriaos”, pues decían:
“¿No es éste el que perseguía tan cruelmente en Jerusalén a todos los que invocaban el nombre de Jesús? ¿No es él quien vino para llevarlos presos? ¡Y ahora nos invita a que seamos discípulos de Jesús! ¿Qué es esto? ¡Nanay cucas!”
–José Carlos. ¿O sea que arrancó de ahí su vida pública?-
“Después; porque Saulo se retiró al desierto, como lo hizo Jesús también, para prepararse y volvió a Damasco predicando con más convencimiento. Los judíos, antiguos amigos de él, estaban furiosos porque sabían que Saulo era un “verraco” para predicar y decidieron acusarlo, comprándose a los magistrados para que lo detuvieran. Los nuevos amigos de Saulo supieron de esto y lo ayudaron por la noche a volarse por encima de las tapias, metido en unos canastos donde llevaban cocos.
Pero no era por cobardía, antes salía de la candela (Damasco), pa `caer en las brasas (Jerusalén), donde el peligro era mayor y planeaba encontrarse con el Papa (Pedro).
Pero tampoco los cristianos le quitaban la vista de encima, porque los traidores suelen vestirse de piel de oveja y seguían sin creer mucho en su arrepentimiento;
“Pero; en fin, esperemos a ver” – se decían-.
Apareció entonces Bernabé quien les contó lo que le había pasado a Saulo camino de Damasco y aí sí se convencieron.
Ya Cristo había muerto y resucitado y Saulo, como buen nuevo cristiano, logró pues en Jerusalén visitar los lugares de la pasión, muerte y resurrección de su nuevo Dios: Jesús. Comenzó el hombre a predicar en Jerusalén, pero era muy difícil, porque los de allá se sentían depositarios de la verdadera religión; eran los hijos legítimos de Abraham, habían recibido la Ley de Dios de manos de Moisés, tenían el culto, el templo, la tradición, los sacrificios y muchas creencias que era difícil de cambiarles porque se creían “la última Coca Cola del desierto.”
–José Carlos. Y como humano que era, ¿no se desanimaba viendo que a la gente no le importaba un bledo lo que él predicaba? –
“Si, ya se estaba como desanimando y el Señor se le apareció y le dijo que tranquilo, que él lo iba a enviar a tierras lejanas, donde sí le iban a creer lo que dijera. Que fuera con harto ánimo que eso lo iba a ayudar mucho y que además él era muy bueno pa´ predicar.
De Jerusalén volvió Saulo a su patria Tarso y de ahí durante cuatro años recorrió toda la provincia y fundó comunidades cristianas.
Como la comunidad estaba creciendo tanto por otras partes, Bernabé lo fue a buscar para llevárselo a Antioquía. (No ésta en la que estamos, sino más lejitos), donde junticos hacían reuniones, se daban noticias de lo que pasaba y desde ahí los discípulos se siguieron llamando cristianos.”
-José Carlos. ¡Contáme, hombre Chepe, lo de la muerte tan rara del rey Herodes!-
“Una vez llegaron a avisarle a Pablo que en Jerusalén estaba la gente pasando pero una hambruna miedosa, y que viera cómo podía ayudar. Recogieron limosnas y se fueron a llevarlas; pero allá se dieron cuenta, además, que el rey Herodes Agripa estaba acabando con ellos y que ya tenía presos a Santiago y a Pedro a quien ya había condenado a muerte; pero el Señor mandó un ángel para que los soltara de la cárcel por la noche.
Esto le dio una rabia miedosa a Herodes y de sobremesa, ya se estaba convenciendo que era un dios; pero le cogió una gusanera en las tripas tan horrible que a los cinco días se murió con unos cólicos muy bravos; eso porque no habían todavía inventado el Pipelón, el amigo del niño flaco y barrigón y además al hospital San Vicente de Paúl todavía no lo habían hecho.
Regresaron a Antioquía y de ahí salieron y llegaron a la isla de Chipre donde había como quinientos mil habitantes”.
-José Carlos. Y siendo que se llamaba Saulo, ¿cómo resultó llamándose Pablo? –
“Esa isla era gobernada por Sergio Paulus, que era como vacano y se interesaba en escuchar la palabra de Dios. Pero tenía un mago que veía que se le iba a acabar el trabajito de tener ilusionado al gobernador y entonces bregaba a que no se convirtiera.
Entonces Saulo le dijo al hechicero: “Hijo del diablo; la mano del señor va a caer sobre ti. Quedarás ciego y por algún tiempo no verás la luz del sol”; y aí mismito, el mago “vio” que no veía nada.
Como a Saulo le pareció que era una gran conquista conquistar a un gobernador, quien se bautizó; entonces le pareció que sería conveniente parecerse a los griegos y romanos y por eso se cambió su nombre por el del gobernador y se siguió llamando Pablo.
Pablo, ya estrenando nombre, siguió predicando por donde pasaba y eso motivó que lo sacaran “volao” de muchas partes; pero era como las cucarachas: ellos tirándolo para afuera y él por el palo de la escoba, tirando pa` dentro. Antes viendo lo difícil de su misión, se decía cada ratico “Ay de mí, si no predico”.”
-José Carlos. ¿Verdad que comenzó también a hacer curaciones milagrosas?-
“Claro. Por allá en una ciudad había un joven tullidito desde niño y Pablo le dijo: “¡levántate y ponte de pie!” Ai mismito el pelaíto dio un salto y se puso a caminar como si estuviera en una pasarela de Colombia Moda.
La multitud creía que eran dioses y les trajeron regalos y animalitos para sacrificarlos en su honor, pero cuando Pablo y Bernabé les dijeron que no fueran bobitos; que ellos eran seres humanos comunes y corrientes, los encendieron fue a pura piedra y si hubieran estado comiendo aguacates o mangos, también les habrían tirado las pepas en la “totorra” o cabeza. (Cualquier parecido con los hinchas de los equipos de fútbol no es pura casualidad).
Después de cuatro años de predicar, volvieron a Antioquía (que era como el centro de operaciones).
Pero hasta entre ellos mismos hubo desacuerdos, pues unos cristianos venidos de Jerusalén criticaban que Pablo era muy aguantador con los paganos y que además no respetaba las leyes de Moisés que ordenaban la circuncisión, o sea cortar un poquito del prepusito del niño. Para bregar a solucionar la cosa, tuvieron que subir a Jerusalén a explicar a los cristianos nuevos que todavía pensaban en su antigua religión.
Allá se armó la gorda y hasta el Papa Pedro tuvo que intervenir diciendo que somos salvados por los méritos de Jesús y no por la circuncisión, o sea que al cielo también podían entrar los hombres, aunque tuvieran cachuchita todavía.
Pablo y Bernabé siguieron juntos, hasta que éste último quería llevar a una misión a Marcos, pero como éste los había dejado botados en otra, Pablo no quiso y ahí fue cuando se separaron estos dos grandes personajes y cada uno se puso a evangelizar por distintas partes de mundo. Timoteo y Pablo siguieron la evangelización y llegaron a Galacia, de donde son los gálatas a los que escribió Pablo una carta muy larga después. (¡Qué comunicador tan bueno!).
Siguieron navegando y navegando tanto, que hasta casi “erutaban” puro pescado y camarones ya que el “arroz con coco” no lo habían inventado todavía y además eso lo iban a preparar muy bien, siglos después, pero en la costa colombiana que estaba muy lejos de allá.”
-José Carlos. ¿Y cómo fue la curación de una muchacha y por qué que no le gustó a sus patrones? –
“Una vez había una esclava poseída por el demonio y “leía la suerte”. Pablo se encontró con ella y le dio como pesar y la conjuró y le sacó al diablo; pero con eso, también le sacó los poderes mágicos.
Y él, que creía estar haciendo el bien, resultó fue perjudicando a los explotadores que enriquecía porque esto les acababa esa entrada económica “tan vacana” y lo denunciaron a las autoridades, quienes casi lo empelotan para encenderlo a “juetazos” amarrado a un poste y además lo mandaron a la cárcel o “guandoca” junto con su compañero.”
-José Carlos. ¿Y es verdad que estuvo muchas veces en la cárcel?-
“¡Si, púuuu; pero siempre muy contento!” Allá cantaban todos aporriaos y los otros presos apenas les decían que “¡dejen pues dormir!” que si “es que no les duelen las heridas o son masoquistas o qué”; “que es mejor tener un vecino costeño estrenando equipo de sonido, que a ellos tarareando esas canciones tan cansonas”. Esto estaban diciendo cuando comenzó a temblar la tierra de la manera más miedosa y las cadenas se soltaron y las puertas de la cárcel se abrieron más fácil que para algunos con plata. El carcelero se despertó con el ruido y creyendo que se les habían volado los presos, presa del pánico sacó la espada y se iba a auto matar o suicidar, cuando Pablo apareció y le dijo que “tranquilo; que ellos estaban ahí”. El, muy agradecido los llevó a su casa, les lavó las heridas y comenzaron a charlar de Jesús y al amanecer ya el carcelero y su familia estaban bautizados.
Al otro día los jueces o magistrados mandaron la orden de liberar a Pablo y su amigo, pero Pablo les dijo que así tan fácil no era la cosa; que se acordaran que lo habían azotado y ultrajado y que él era un ciudadano romano o sea de la “jai” o de la alta sociedad. Los jueces se asustaron mucho y fueron ellos mismos a soltarlos y a pedirles mil “disculpas” Bueno, lo cierto del caso es que Pablo la “tenía gruesa” para caer en la cárcel (parece Miguel de Cervantes Saavedra).”
-José Carlos. ¿Y ya suelto, qué más hizo Pablo?-
“Pues, siguió andando (o navegando) por Atenas, (capital de Grecia) donde casi había más dioses que gente y les habló de la resurrección; pero casi no creían en eso y “se iban abriendo del parche”; pero siempre se quedaba uno que otro a quién darle la buena nueva.
Pasó luego a Corinto que estaba en una estrechura del mar por donde ni los barquitos más pequeños podían pasar, sino que los tenían que sacar a la orilla y pasarlos en bueyes por tierra. Desde ahí escribió varias de sus famosas cartas, porque en las reuniones, a los cristianos les gustaba leer y releer las cartas que los apóstoles les mandaban. (Porque tampoco había prensa, radio, televisión, Internet ni celulares).
Una de las grandes ideas que aparece a menudo en las cartas de San Pablo es que somos, nosotros los cristianos, los miembros vivos de un gran cuerpo misterioso cuya cabeza es Cristo. Es la misma vida divina que circula en Jesús y que llega a cada cristiano a través de los sacramentos. La mayor virtud cristiana, la que las resume a todas y sin la cual las demás no son nada, es LA CARIDAD, que es vínculo de unidad.”
-José Carlos. ¿Y con tanta viajadera, Pablo no se enfermaba? ¿Era que cuando eso, no había dengue hemorrágico ni nada de esas plagas? –
“Sí, hombre José Carlos. Empujado por el deseo de salvar almas estaba casi siempre de viaje, pero su salud era frágil, pues sufría de paludismo (ya desde esa época estaba haciendo estragos el zancudito ese) que lo mandaba a la cama (o tarima) de vez en cuando, con fiebres muy altas.”
-José Carlos. ¿Y hay alguna anécdota de gente que los imitara para ganar plata?-
“Un día que dos magos estaban tratando de echar el demonio de un poseído, le decían: “En nombre de Jesús, del que habla Pablo, te ordenamos salir de este cuerpo”. Y por medio del loquito, el demonio les dijo: “Conozco a Jesús, conozco a Pablo, pero a ustedes, no los conozco”. Y aventó desde adentro al loco sobre ellos y los golpeó muy fuerte, hasta que no se vio sino el polvero cuando salieron corriendo. Así todos los charlatanes se dieron cuenta que no se puede jugar con los poderes de otro y fueron y entregaron los libros y sahumerios que tenían, para que Pablo los quemara.”
-José Carlos. ¿Y sólo hizo los milagros que me contó hace ratico?-
“Uf; hizo un montón más: En una predicación en un tercer piso de una casa, un joven llamado Eutico que estaba sentado al borde de la alta ventana, se durmió escuchando la charla tan larga y se cayó a la calle.
Bajaron desesperados a recoger el cadáver, pero Pablo se arrodilló a su lado y rezó una oración (qué bueno saber cuál) y al momentico el muchacho subió sacudiéndose el polvo de la ropa y a las carcajadas, acompañado del predicador Pablo.”
-José Carlos. Me imagino que los contrarios a él, buscaban formas de encarcelarlo por todo lo que decía y hacía. –
“Sí, porque todas estas cosas les estaban quitando clientela a quienes veneraban a otros dioses de los cuales vendían estampitas, joyas y unturas, por lo cual, casi como un sindicato se aventaban sobre los amigos de Pablo, para cascarlos, pero apenas salían alguito mallugaos y despeinaos, pero más fieles a la doctrina de Pablo.
A los antiguos copartidarios de Pablo se los comía la envidia porque muchos de sus amigos se estaban pasando pal otro lado y por eso tenían ganas hasta de matarlo y comer del muerto.
Por eso una vez le hicieron una encerrona gritando que “este es el hombre que en todas partes predica contra el pueblo y contra le Ley” (acusación idéntica a la de Jesús y por la cual fue crucificado). Y añadían: “inclusive ha introducido paganos profanando este santo lugar” (lo cual era falso). Entonces comenzaron a pegarle puños y patadas, pero llegó el jefe de la policía de entonces y lo sacó de en medio de la gente, que gritaba que lo mataran por bandido.
Allá lo entraron a la estación de policía y entonces Pablo le pidió al jefe que lo dejara hablar desde las escalas donde había menos peligro.
Comenzó a contar toda su vida y su conversión cuando quedó todo cieguito, y la gente lo escuchaba muy juiciosa. Pero cuando les habló de toda la gente que había convertido de entre ellos (o sea que los había “voltiao”), aí sí se volvieron a “emberracar” y tiraban polvo) y silbaban para que no se escuchara lo que él explicaba. Es lo mismo que hoy: el sectarismo en las masas, en todas las épocas, engendra envidia y odio.
Entonces, el comandante, que no entendía el idioma en el que estaba hablando Pablo, creyó que era culpable y lo amarró para encenderlo a “juetazos” (flagelarlo). Pero Pablo, que de bobo no tenía un pelo (ni Pedro tampoco), le dijo que él era ciudadano romano y que era mejor que no se metiera en problemas con “los duros” de Roma.
Este salió temblando a contarle a su jefe y supo que era cierto. Por eso le soltó los lazos pidiendo disculpas, pero lo llevó a una Corte Suprema o, mejor dicho, al Sanedrín.”
¿Y era que a él lo juzgaba el mismo Sanedrín que condenó a Jesús? ¡Qué horror!
“Allí lo interrogaron y le pegaron en la boca; entonces Pablo les dijo “A ti te golpeará Dios, ¡pared blanqueada!”
El Sanedrín, estaba dividido en dos grupos (fariseos y saduceos) que “peliaban” por el poder dentro de ellos. Pablo, que sabía que vivían como perros y gatos les gritó:
“¡Yo soy fariseo, hijo de fariseos; me juzgan porque creo en la resurrección!”
Ai mismito los fariseos del Sanedrín comenzaron a defenderlo y los otros, que no creían en la resurrección, se “enchicharon” y hasta llegaron a darse tamaños golpes, por lo que por ahí quedaron varios dientes, togas, sandalias y pelucas tiradas por el suelo.
A Pablo lo llevaron a una celda y allí Jesús se le apareció y le dijo que, así como había dado testimonio en Jerusalén, también tendría que hacerlo en Roma, con lo que indicaba Dios, que de ésta todavía no se moriría. Ahí Mismito él pidió que lo juzgaran, pero en Roma, porque él se lo merecía.”
-José Carlos. ¡Pero según entiendo, había un plan de algunos judíos para matarlo!
“Pablo tenía allá un sobrino muy querido y este joven que supo que su tío estaba “embalao” comenzó a orar y una vez que pasaba por la calle oyó que, charlando, decían el nombre de su tío. Entonces se escondió detrás de unas maticas de coles y oyó que cuarenta judíos habían prometido no comer ni beber hasta que no mataran a Pablo.
El corrió y le contó al jefe de los policías que los judíos se pusieron en huelga de hambre, (como decimos hoy), para pedirle a él que mañana llevara a Pablo al Sanedrín; pero que no les creyera, que porque un montón de tipos de esos pandilleros lo iban a matar cuando pasaran por un sitio muy peligroso.
Ese comandante que bregaba a ser alguito justo le creyó al muchacho y ordenó que reunieran a las 9 de la noche a 200 soldados y con ellos 60 de caballería y 200 lanceros, para ir a Cesarea. (Pero no era que estuviera ninguna mujer en trabajo de parto complicado).
Sin saber nada, los cuarenta fueron al otro día a decirle al capitán que mandara a Pablo al Sanedrín, pero éste les dijo que ya “el rastro está frío, porque Pablo estaba detenido, pero en Cesarea”. Que si querían fueran a acusarlo allá.
Pues allá fueron; pero Pablo “les dio gallina” y “los volvió ropa de trabajo” con un discurso tan maravilloso, que hasta ellos mismos casi lo aplauden.
Pablo seguía pues detenido en Jerusalén y el gobernador planeaba sacar ventaja o tajada de este personaje, pues así hacen muchos hoy día. Claro que él podía andar libremente por la fortaleza y hablaba con los soldados, aunque siempre estaba amarrado a otro.
Trasladaron al gobernador para otra parte y Pablo seguía detenido y cuando llegó el nuevo, creyó que talvez saldría, pero éste también quería quedar bien con los enemigos de Pablo, porque era gente muy poderosa.
Ellos, los judíos, presionaban al nuevo gobernador con ganas de que lo mandaran a otra parte para, como antes lo habían planeado, matar a Pablo en el camino; pero otra vez “les hicieron conejo” y Pablo fue más bien, embarcado rumbo a Roma, como él había pedido, para ser juzgado.”
-José Carlos. Y ese viaje fue muy largo y lleno de peligros; – ¿cierto? –
“Era un viaje larguísimo donde hubo muchas aventuras y peligros en el mar bravo, tempestades y traspaso a otro barco; Pablo advirtió sobre los graves males que pasarían si se iban por esa ruta, pero no le creyeron; porque, aunque era un gran conocedor del mar, al fin de cuentas, era un prisionero.
El barco quedó a la deriva en una tempestad de 14 días con sus noches y tuvieron que tirar al mar parte del cargamento.
Pablo animaba a la tripulación y compañeros de viaje diciendo que un ángel se le apareció y que ninguno iba a morir, pero que el barco se perdería; y que además estaba escrito que él tendría que presentarse ante el César.
En la noche 14, el fondo del mar estaba cada día más arriba, por lo cual el barco se podría despedazar en las rocas. Los marineros cogieron un bote salvavidas pensando dejar a los otros 266 tirados en ese barco que se estaba despedazando por el dominio del mar. Pablo hizo escándalo, y gritó:
“¡Cójanlos, cójanlos, que nos van a “dejar tiraos” para que nos ahoguemos!”
Y antes de que se subieran, cortaron los lazos para que el bote se perdiera en el mar sin los cobardes marinos y los hicieron desistir porque eran los únicos que sabían de su oficio y podrían salvarlos, aunque no le creían ni cinco a los consejos de Pablo, y ¡mucho menos ahora que los sapió.
Después de esto, Pablo animó a la gente para que comiera pues llevaban mucho tiempo con hambre y con sed.
Llegó el barco y quedó clavado de ñatas en un arenal rocoso y la cola (popa) era azotada por el mar casi destruyéndola.
Los soldados querían matar a los presos para que no huyeran aunque no sabían para dónde; para dónde; pero no se lo permitieron y montados en troncos y en tablas agarradas con “guascas”, pudieron bajar a la playa donde los nativos los trataron muy bien, seguro porque no sabían lo que iba a ocurrir en América después de 1492.
Era la isla de Malta (no Cervunión) y allí prendieron una fogata y Pablo, cogió unas ramitas secas y al echarlas a la candela, una culebra muy venenosa (víbora) se le enroscó en el brazo. Y como parecía que atraía desgracias por eso los nativos creían que era un diablo. El apenas sacudió la mano como si tuviera un lazo enredado y la culebra se soltó. ¡La gente esperaba ver caer a Pablo todo morado e hinchado, pero nada! Porque la culebrita no lo picó. Ai sí creyeron ya, que era un dios.
El gobernador de Malta vio el naufragio y los acogió muy cariñosamente. Su papá estaba muy grave de fiebre y disentería con diarrea y todo; entonces Pablo le impuso las manos y el viejito se curó; también hizo muchas más curaciones en esa isla. (Ah bueno que Pablo trabajara hoy en día en una EPS).
Allá estuvieron tres meses y luego se volvieron a embarcar para donde iban: a Roma para verse con el César.
La estadía en Roma la aprovechó Pablo para, a pesar de estar detenido, convertir al cristianismo a muchos judíos, aunque siempre eran como duritos de convencer.
Cinco años estuvo en esas condiciones de privación de libertad y en Roma quedó, gracias a Dios y por fin, libre, aunque por cierto tiempo.
Era el año 63, por la tardecita. Siguió navegando y evangelizando y claro, también era detenido en casi todas partes pues la persecución de sus antiguos camaradas no paraba; pero siempre lograba salir de problemas.”
-José Carlos. ¿Y cómo fue el fin de su intensa y productiva vida?-
“Hasta que llegó otra vez a Roma, donde estaba “mandando la parada” nada menos que Nerón quien mató a su mamá (de él) y a su esposa, es decir, que cometió múltiples atrocidades e incendió a Roma. Como los romanos le iban a culpar a él del tal incendio, pues acusó a los cristianos a quienes condenaba a morir en el Coliseo Romano en las mandíbulas de los leones o quemados vivos (Qué horror).
Pablo fue, pues, detenido al mismo tiempo que Pedro. San Pablo, en calidad de ciudadano romano, no podía ser crucificado. Fue condenado a ser decapitado por espada en el año 67 de nuestra era.
Pedro fue condenado a ser crucificado; pero por humildad, viéndose indigno de morir como Jesús, pidió ser crucificado cabeza abajo.”
-José Carlos. Gracias hombre Chepe por la historia tan maravillosa de este santo tan querido por la iglesia y sus fieles.
“Con mucho gusto, hombre Jotacé y espero que disfrute de este relato traído a los amigos y paisas en todo el mundo; pero lo más importante es que divulguen e imiten a este santo. ¡Chao, pues!”
Legado: De San Pablo nos quedan las Epístolas a los gálatas, romanos, corintios, hebreos, Filemón, Timoteo, etc.
(Basado en San Pablo, colección Honor de Dios. Padre Ramón Ricciardi. Foyer N.S del Carmen Tomé-Chile)
Pablos famosos:
Pablo VI, el Papa[1]Pablo Wilches: ciclista
Pablo Milanés: Cantante.
Pablo Picasso: Pintor Español
Pablo Casals: Compositor español
Pablo Neruda: Poeta chileno
Pablo Montoya (Juan):
Pablo II (Juan) Papa.
Pablo Morillo. El Pacificador
Pablo (Sao): Ciudad de Brasil.
Pablo (San): Municipio del sur de Bolívar.
Pablo (San): Barrio de Medellín
En Colombia hay municipios y sitios con nombres bíblicos de este texto: Tarso, Damasco, Salamina, Corinto (Cauca)
Glosario:
-Giba: Joroba, espalda torcida.
-Trabao: bajo los efectos de un alucinógeno.
-Bizco: Que tiene los ojos desviados de su posición normal, o desalineados entre sí
-Mostrona: Aparente; que le gusta mostrarse.
-Ogao: Mezcla de cebolla, ajo y tomate fritos.
-Cabriaos: Sospechando de algo. Desconfiados.
-Verraco: Valiente, sin miedo a nada.
-Gusanera: Infestación de gusanos.
-Vacano: Muy bueno. Excelente.
-Volao: A las carreras; también se aplica a alguien algo ido de la cabeza.
-Pepas: Semillas muy duras y grandes.
-Totorra: la cabeza, el cráneo
-Erutaban: Eructaban; expelían gases por la boca.
-Leía la suerte: Adivinaba.
-Tan vacana: Tan buena, tan rentable.
-Juetazos: Fueteras, castigo con un fuete o ramal de cuero.
-Guandoca: Cárcel, calabozo.
-Cascarlos: Pegarles, molerlos a palo.
-Enchicharon: Les dio mucha rabia.
-Embalao: Encartado
-Les dio gallina: Los humilló con un discurso maravilloso.
-Les hicieron conejo: Les mintieron. No les pagaron los servicios especialmente sexuales.
-De ñatas: De frente, de narices.
Medellín, 21 de julio de 2007.
José Carlos
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