CHARLANDO C.S. LEWIS, EL DE LAS CRONICAS DE NARNIA

-Caliche narrador: Chepe Paisa viajó al año 1962 a Headington, un barrio de Oxford (Inglaterra), para hablar con el célebre autor de las Crónicas de Narnia.

¡Good morning! ¡Buenos días! ¿Hay alguien ahí? ¿Está don C S Lewis, el que escribió las Crónicas de Narnia?  

Efectivamente. Go, go, Chepe. Soy Clive Staples Lewis nacido en Belfast, Irlanda, en 1898.

¡Eh, pero no tenés nada de raro; creí encontrar a un tipo seriote y creído! ¿Cómo está don Clive?

¡No me llames Clive! dime mejor “Jack” y te voy a decir por qué: Cuando tenía unos cuatro años, murió mi querido perro llamado Jacksie; a partir de entonces, en honor a él, quería ser llamado “Jacks”. Con el tiempo mi nombre se acortó como “Jack” y así me han llamado familiares y amigos durante prácticamente toda mi vida. ¡O, sea que nada de Clive! ¡Please!

Perdoná, pero es que uno acostumbrado a decir Hernán, Gildardo, Conrado, Tiberio, Carlos, Pacho, Pedro Claver; o Lola y Amparo, le parecen como raros esos nombres de por acá. Contáme de tu niñez y juventud porque llegan muchas versiones al futuro de donde vengo.  

Mi madre me enseñó francés y latín, pero falleció cuando tenía diez años. Esta pérdida, como la del perrito, me afectó profundamente. Mi mejor compañero de infancia fue mi hermano mayor

¡Es que los hermanos y los primos son los primeros amigos, hombre C.S!

Déjame continuar, Chepe. Juntos inventamos un mundo imaginario llamado Boxen, con personajes, mapas e incluso una historia propia de cientos de años.

¡Uy, pero desde entonces ya se iba perfilando tu estilo más conocido! Y sobre tus estudios, debieron ser muy meticulosos y serios, ¿o no?

Asistí a internados en Inglaterra y continué mi formación con un tutor privado. Ya durante mi juventud estudié en la Universidad de Oxford.

Pero, leí por ahí, que tuviste que interrumpir tus estudios.

Efectivamente, fueron interrumpidos por la Primera Guerra Mundial, en la que serví como oficial del ejército británico y resulté herido.

¡Todo un Miguel de Cervantes! ¡El Manco de Lepanto moderno, pues! ¿Y cómo fue eso?

Un proyectil británico, (fuego amigo), cayó por error cerca de mi posición durante la batalla de Arrás. Las heridas del lado izquierdo de mi cuerpo fueron causadas por metralla o esquirlas. Aunque superficiales, algunos fragmentos permanecen alojados en mi cuerpo.

¡Uy, pero la guerra no solo deja heridas físicas, don C.S!

Vi sufrir y morir a muchos soldados, incluso a uno que estaba junto a mí, ese día y esas vivencias influyeron posteriormente en mi forma de pensar y en varios de mis escritos.

Sabemos que  en la adolescencia hay cambios hormonales y de genio que hacen que éste se enfrente a todo lo que sea autoridad. (¡Yo ya la estoy pasando!).

Parece que tienes experiencia, Chepe. Durante buena parte de mi adolescencia y primera juventud, me alejé de la fe cristiana en la que había sido educado. Años después regresé al Iglesia de Inglaterra (anglicanismo). Esa experiencia influiría decisivamente en muchos de mis libros y ensayos tales como “Las Crónicas de Narnia”, “Mero Cristianismo” y “Cartas del Diablo a sus sobrinos”.

Contáme de algo que, en mi época, llamamos “vocaciones tardías”.

Eso de “tardías” es relativo, Chepe. Si te refieres a mi matrimonio, te cuento que ya de 58 años me casé con Joy Davidman Gresham, que había estado casada dos veces anteriormente.

¿Es que vos, bien famoso, no tenías más para escoger? ¡Y perdoná la confianza!

Ja, ja, ja, ja. Se te perdona lo atrevido; pero, déjame contarte: Cuando su primer marido sufrió un infarto, recurrió a la oración, a la lectura de mis escritos y empezó a asistir a la iglesia. Más tarde, ella se divorció de su segundo marido y se casó conmigo. ¿Qué tiene de raro? Usted como que es de otra cultura muy distinta a la nuestra, Chepe. Y eso que no te he contado que ella tenia dos hijos que adopté como hijastros.

¡Qué berraco vos; pero es que uno enamorado es un loco!

¿Qué dices entre dientes, Chepe?

No, que pasemos a otras cosas más charras o divertidas de tu vida. Por ejemplo, tu carcajada porque es potente y contagiosa que me recuerda a un sacerdote muy estimado: el padre Oscar Orlando Jiménez

Pues, sí; me encantan las bromas, las historias absurdas y el humor británico, Chepe. Te cuento además que a pesar de tener fama de distraído o “elevado”, puedo citar largos fragmentos de poesía y literatura clásica de memoria.

Leí por ahí que eres como desordenado en tu oficina. (Que me hace recordar el caos de la mía).

Mi despacho es un lugar repleto de libros, papeles y manuscritos. Sin embargo, yo sé exactamente dónde está cada cosa.

¡Si te lo ordenan, te envolatás; ya no encontrás lo que buscás!

Claro, yo encuentro sentido en un aparente desorden, Chepe.

Vamos a tu obra, por la que me mandaron mis nietos a hablar con vos. ¿Qué son esas tales Crónicas de Narnia?

“Las Crónicas de Narnia” son una serie de siete novelas de fantasía escritas que narran las aventuras de niños que entran en el mundo mágico de Narnia, una tierra habitada por animales que hablan y otras criaturas fantásticas y que es gobernada por el león Aslan.

¡Yo vi una parte y ese tal “Aslan” es un león “muy buena papa”!

¿Buena papa? ¿Qué significa esa expresión como tan rara, Chepe?

Que es muy buena persona, justa, equitativa y confiable.

Sigo: La historia trata sobre la lucha entre el bien y el mal; el valor, la fe, el sacrificio y la esperanza. A lo largo de mis libros, distintos niños son llamados a Narnia para ayudar a salvar y proteger ese mundo. El libro más famoso es El león, la bruja y el armario, donde cuatro hermanos descubren Narnia al entrar y atravesar un mueble mágico.

Dejáme a ver si te entiendo: ¿O sea que se meten a un escaparate, closet o chifonier y entran a Narnia que es un mundo mágico donde niños corrientes viven grandes aventuras y aprenden lecciones sobre el bien, el coraje y la fe?

¡Mejor no lo pudiste decirlo, Chepe! Pero no entendí lo de “escaparate”, “clóset” o “chifonier”.

Pa mejor decirle don C.S, son unos armarios para meter y colgar ropa. ¿Qué le querés decir a niños y adultos que admiran las películas de Narnia en pleno 2026?

Que sigan siendo niños e imiten a personajes como Aslan. Que conserven siempre algo del niño imaginativo de cuatro años como yo, que quería que me llamaran “Jack” cuando se murió mi perrito. (una lágrima se deslizó por su dignísima faz).

-Caliche narrador: Un dato curioso es que Lewis falleció el 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente norteamericano John F. Kennedy, en Dallas, Texas.

Medellín, 20 de octubre de 2026

José Carlos

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