CHARLANDO CON XAVIER DE MONTÉPIN
LA PANADERA Y DEL MÉDICO DE LAS LOCAS
CHARLANDO CON XAVIER DE MONTÉPIN
Ante el éxito singular del Coche N° 13, la gente me preguntó sobre otras obras tuyas, don Xavier. Uno muy interesado fue Monsieur Francois Hoyos Trous. Y por eso tuve que buscarte hasta por los Las Tullerías y los Campos Elíseos y cómo es que vengo a encontrarte por aquí tomándote un café cerca del Arco del Triunfo.
Bienvenue à Nouveau, Chepe.
A propósito de café, (y ojalá sea colombiano) vamos al grano, entonces ¿De La Panadera o (La Porteuse de pain) qué me decis, Monsieur Xavier?
Juana Fortier (Jeanne Fortier), una mujer trabajadora, viuda y madre de dos hijos pequeños es acusada injustamente de un crimen atroz: el asesinato de su jefe, el panadero Labroue, y el incendio de su panadería. Juana es condenada y encarcelada durante años. Su reputación queda destruida y sus hijos desamparados.
-Qué pecao de Juana. Ya se me pararon los pelitos del brazo, de solo pensarlo. Seguí, seguí pues, Xavier.
A lo largo de la novela, se revelan misterios sobre su origen y conexiones ocultas con personajes muy poderosos. Los villanos de la obra conspiran para mantenerla en desgracia, manipulando pruebas y testigos lo que intensifica el suspenso que busco para atraer a los lectores, le Chepé.
Pero es que fue una conspiración contra una pobre mujer. ¡Qué piedra, hombre Xavier! Por ello, creo, que tuvo que volarse de la cárcel. ¿cierto?
Tras años de prisión, Juana logró escapar y asumió una nueva identidad. Se convirtió en una humilde repartidora de pan (de ahí el título), mientras buscaba justicia y la verdad sobre el crimen que la marcó.
Como verá, hombre Chepe, a lo largo de la novela, Juana se enfrenta a los verdaderos culpables, protege a sus hijos , y lucha por limpiar su nombre. La historia se enreda con múltiples personajes secundarios, secretos familiares, y giros dramáticos.
¿Por qué no me dejás hablar un momentico con tu personaje para ver qué piensa de su situación?
Listo, le Chepé. Hable con ella:
“Juana; he estado leyendo tu drama y me tenés pero muy triste por todo lo que te pasa; es increíble cómo todo se confabula contra vos. Decíme ¡cómo te sentís viendo cómo el juez de tu causa es parcializado y corrupto; cómo las leyes son injustas; hay falsos testigos y gente muy poderosa está contra vos! ¿Cómo te sentís?
“¿Cómo quiere que me sienta, Chepe? ¡Muy mal! Hasta luego y déjeme salir de este embrollo en el que me metió el autor”.
¡Ah, bueno! Yo te pensaba ayudarte a encontrar al incendiario, porque ya leí el libro; pero…!
“Mucho ayuda el que no estorba. Sálgase del libreto, mejor, le Chepé, S’il vous plaît” – Le dijo muy fuerte la Juana Fortier.
Qué pena con vos, hombre Xavier, me sacó ventiao, pero entiendo el estrés que debe de tener tu protagonista. Salí sudando de esa panadería. Qué pecao.

Hay otra obra tuya muy sugestiva que se llama El Médico de las Locas. ¿Qué motivo debiste tener, hombre Xavier de Montépin para escribir esa hermosura tan triste?
Le cuento, le Chepé que este libro fue publicado originalmente en el siglo XIX.
La historia gira en torno a Mr. Delarivière, un médico que trabaja en un asilo de mujeres consideradas “locas” por la sociedad.
A través del Doctor, el lector se adentra en un mundo de injusticias, secretos familiares, traiciones y redenciones. Si quiere, Chepe, lo dejo entrar al relato para que hable con la protagonista y entonces…
¡Ni loco! Después de lo que me pasó con La Panadera se me quitó la curiosidad. Siga, más bien.
La novela presenta una galería de personajes femeninos que han sido recluidas por razones que van desde lo médico hasta lo social o político, y cuestiono los criterios de “locura” en la época. El médico, con su compasión y sentido de justicia, se convierte en el catalizador de la verdad y la reparación.
-Ah, claro; es que, por cualquier bobada, tara o por intereses, a algunas personas hasta épocas recientes, las mantenían en los subterráneos de las casas; pero la medicina ha avanzado mucho y la conciencia familiar también, hombre Xavier.
Bueno, yo creo que ya no vuelvo por aquí a fregarte la vida, sino, a pasear para ver la Torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame, el Sena y tantas bellezas que tienen ustedes por aquí. Muchas gracias y ahora sí:
“Adieu, Xavier de Montépin».
« Adieu, le Chepé Tamayo.
Y no le volvás a mandar a José Carlos esos panes Baguette porque es más fácil viajar con una escalera al hombro que con esos panes tan largos y encartadores. Vos me perdonás.
Medellín, 3 de febrero de 2026
José Carlos
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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.