GUILLERMO PICHÓN
UN MECHUDO EN EL CAPITOLIO
GUILLERMO PICHÓN
Por las calles de la Granada a mediados de los 70, deambulaba un joven mechudo, como desajustado emocionalmente, porque se salía de los moldes tradicionales: Dice que era el gamín del pueblo, el noviero, toma trago; era, todo lo que uno quiere ser como joven y no lo hace porque le da pena, pero él lo logró en Granada: Ser el rebelde, el más peludo del pueblo, andar en chanclas tres puntadas de llantas de carro; pero, además, estudiar en el IDEM de Granada para tratar de terminar sus estudios secundarios, ese era Guillermo León Giraldo Gil, Pichón de Alcalde.
Había llegado de El Peñol donde estudió la primaria y parte de la secundaria y su papá, Horacio Giraldo, al ser nombrado Alcalde Municipal se radicó en Granada; desde entonces, él y sus 10 hermanos han sido conocidos como los Pichón de Alcalde, por no decirles, pollos de burgomaestre que suena más feo. Al fin de cuentas, habían llegado al pueblo donde los apodos son un apellido más.
Su nombre y apodo comenzaron a conocerse en el colegio y, especialmente, entre los vagos del pueblo: era el revoltoso Guillermo Pichón.
Para acabar de completar su perfil de libre pensador, estuvo administrando el sitio donde se bailaba en la plaza principal: La Saturno.
Su estadía en Granada fue corta, pues, como él mismo lo define:
-Podría decirse que en Granada disfruté casi dos años de los más bien gastados de mi vida. Me enamoré de ese pueblo. –
Personas de este talante son presa fácil de las extremas izquierda o derecha y Guillermo, además, era un personaje que pensaba en lo social:
De hecho, antes de llegar a Granada, fue pulpitiado o boletiado en el Peñol por su comportamiento social libre, tildándolo de comunista, y cuando llegó a la casa de su novia a charlar con ella; nadie le quiso abrir; lo había echado porque no querían problemas. Ese rótulo le traería más de un dolor de cabeza al Pichón.
Y, Guillermo se impregnó de esa rebeldía donde, para el joven, todo es anacrónico y lideró el reinicio del Consejo Estudiantil del colegio, como contrastante a la institucionalidad de la Granada donde casi nada raro ocurría. Con ese perfil llegaría la época de entrar a la universidad donde, de haberlo logrado seguramente participaría como “tirapiedras”; pero la vida le daría un giro inesperado:
Casi sin darse cuenta y sin querer queriendo, como diría el Chavo del Ocho, resultó trabajando al lado de la clase política tradicional colombiana, muy distante del socialismo de los años 70’ que tenía sus adeptos, especialmente en estudiantes universitarios y sindicalistas, pero no en los partidos tradicionales.
EN BOGOTA
De 19 añitos de edad salió de Granada y por intercesión de Horacio “Meseto”, su papá, un Conservador de tiempo completo, cayó, perdido como un globo, en la Plaza de Bolívar en Bogotá, más concretamente en el Capitolio Nacional, como mensajero.
Luego, en el mismo cargo, estuvo en el Directorio Nacional Conservador, donde, inclusive, llegó a ser secretario general de la tesorería del Partido de Caro y Cuervo. Posteriormente, regresó al Capitolio donde estuvo como mensajero, ascendido: pero de piso: al tercero; después fue archivero y entró a la universidad.
Cada que podía, iba a Granada, pero necesitaba ganar más plata y trabajó en horas libres con VIGOMEZ, una empresa importadora propiedad de un comerciante de Granada, Antioquia.
¡Allí sí me tocó ser cajero: ¡Descargar cajadas de frutas de los camiones! (Ríe por la auto broma)
Luego, compraba saldos y en un triciclo los salía a vender al menudeo.
VUELVE A GRANADA
Su papá murió y lo hizo en su ley: luego de una de las sesiones o reuniones del Concejo Municipal de Granada.
Guillermo entonces, aumentó sus visitas a Granada pensando primero con la cabeza y luego con el corazón, para conseguir una novia granadina bien seriecita y la encontró en una monita muy formalita: Gloria Emilcen Yepes, de la familia de Los Trampas.
Duraron cinco meses de novios, se casaron y se fueron a vivir a Bogotá donde tuvieron tres hijos: Camilo Andrés, profesional con maestría, Omar Guillermo ingeniero industrial y Juan Esteban, abogado. –La tarea es tener la maestría como la tiene el papá, o sea yo. -Anota riendo.
Si bien, Guillermo ha estado rodeado de políticos, es raro, pero no ha sido concejal ni diputado y mucho menos senador; de sus andanzas políticas sólo se le puede ver como suplente de la fallecida Representante a la Cámara Villamil Aguilar en 1990, pero duró poco la palomita, porque en el 91 se disolvió el Congreso para dar paso a la Constituyente del año 91 que cambió la Constitución.
No obstante, su constante roce social con ministros y políticos en Bogotá como secretario general le ha servido para hacer por Granada mucho más de lo que algunos elegidos con votos granadinos han hecho por ella.
Pero, su aporte a Granada no se circunscribe sólo a lo político, también desde lo social, en casos tales como liderar un grupo de personas que lucharon porque Coogranada, llegara a Bogotá.
¿Cómo fue eso?
-Además de migrante por naturaleza, el granadino tuvo que salir echado a las malas de Granada desde antes del año 2000. Y muchos líderes silenciados por el miedo a los fusiles en Granada llegaron al barrio Policarpa en Bogotá; tal fue el caso de Arturo Gómez Bravo, Octavio Aristizábal.
Pero, no se iban del todo de Granada porque su corazón quedaba allá, para reconstruirla después de la hecatombe y lo lograron aunando esfuerzos y poniéndose a disposición de los organizadores de la reconstrucción de su patria chica.
–Los líderes, José Carlos, son ellos, no yo. Por eso a Granada la llevo en el alma: porque hay con quién. Cuando no, uno se cansa. –Dice.
¿De dónde y por qué ese espíritu solidario y de amor para un pueblo que conoció prácticamente de paso?
-Creo que el espíritu solidario sale de la misma familia; una familia de once hijos que tenían que ayudarse entre ellos, una madre solidaria con sus vecinos y un papá que, como hombre público, debía darse por entero a los demás. Son principios de la casa. Cuando uno sirve, la recompensa la tiene uno adentro; cuando ve la alegría de la gente…ya está pagado.
La vida de Guillermo en el trabajo como secretario de la Comisión Primera del Senado es entrar a las 8 de la mañana y salir a las 10 u 11 de la noche. Se mantiene muy ocupado y lo más sencillo sería decir NO MÁS; pero, cuando llega alguien, sea una sola persona o una comisión desde Granada, su chip solidario vuelve a encender su espíritu y de inmediato se pone a disposición para servir: todo porque, como él mismo lo grita; la solidaridad enamora. Yo tengo un amor por Granada, que no tiene límites.
PARA MOSTRAR:
De tanto apoyo que durante más de 30 años ha dado a Granada en todas las administraciones que lo han requerido, extracta sólo las siguientes:
.Revivir la escuela Nocturna que estaba a punto de ser cerrada por el Ministerio de Educación.
.Desde Acción Social en el año 98, logró que el Estado aportara 8 mil millones de pesos e indemnizara a muchas familias aduciendo que Granada es quien más ha sufrido en Colombia y no había recibido nada.
.En la destrucción de Granada en el año 2000, llevó al presidente de entonces, Andrés Pastrana y logró que duplicara o dobleteara el subsidio de vivienda. -Yo sabía que el presidente debía llegar bondadoso. –
-Hizo los esfuerzos y contactos necesarios para que la antigua CAJA AGRARIA retornara a Granada después de los atentados, para que siguiera prestando sus servicios especialmente al campesinado.
Así, sin citas previas ni protocolos, logré esta charla y me despedí de una persona que se mantiene a la expectativa de lo que Granada requiera, para decir siempre: presente.
Hoy por hoy, Guillermo Pichón está jubilado después de laborar más de 40 años y con su esposa administra sus negocios en Bogotá y ha incursionado en el negocio del turismo a través de un hotel en el bello municipio de Guatapé.
José Carlos
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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.