Más que poeta de los niños
Chepe Paisa es un divertido personaje creado para hacer preguntas a veces atrevidas pero respetuosas a celebridades que desde su época y con su esfuerzo dejaron huella. Por ello, viaja en el tiempo a entrevistar “en vivo” a los protagonistas.
CHARLANDO CON RAFAEL POMBO Y CHEPE PAISA
Más que poeta de los niños
“Estoy temblado y no de frío bogotano. Me siento como achantado ante el personaje con el que voy a charlar en el año 1905, porque, aunque leyendo su obra para niños debería de ser muy amable, lo veo como estirao, carilimeñito o filimisquito, de expresión seria y melancólica y bigote grande con relación a su cara. Me da susto de que me vea como a Simón el Bobito”. -Así pensaba Chepe entrando a la casa del escritor; pero el miedo desapareció cuando lo saludó con acento bogotano:
¡Ala, mi chino! Bienvenido, Chepe. Sé que te enviaron desde Antioquia y estoy a tus órdenes.
Sí, Sumercé Rafael. Perdonáme, pero uno asustado dice muchas bobadas y no puedo evitarlo pero al verte, de inmediato se viene a mi mente un renacuajo.
¡Caramba! Jajajaja. Un Renacuajo Paseador, querrás decir; siquiera no te recuerdo a una hiena o algo así.
No don Rafael; no es por tu aspecto físico; porque también, al mirarte, entonces me recordarías a una Pobre Viejecita y vos no sos nada de eso.
¡Tú y tus chascarrillos, Chepe! Claro que estoy viejo y ya no puedo ni ser El Gato Bandido. Ya José Carlos me había hablado de ti y supe que eras un poco metido y preguntón; pero no importa, con tal de que no llegues a la grosería. Cuéntame a qué viniste, para que iniciemos.
No, pues, primero que todo a saludarte y decirte que desde la escuela te admiro mucho, pero también a que nos digás quién sos vos y por qué sos tan famoso aún después de tantos años. ¡Y que conste que no es por decirte viejo!
¡Dejémonos de vainas! y arranquemos: Soy José Rafael Pombo Rebolledo, pero dime mejor, Rafael Pombo. Soy bogotano y nací el 7 de noviembre de 1833. Me conocen como el poeta de los niños, pero te cuento que soy mucho más que el autor de “El renacuajo Paseador”, pues veréis, más adelante, que mi trayectoria revela una personalidad compleja, marcada por tensiones entre mi vida pública y privada, mis ideales románticos y mi fama como fabulista.
¿Futbolista? ¡El mero Messi, pues!
¡Mi chino, no me acelere! Dije que fabulista. He sido contradictorio, pues, aunque provengo de una familia conservadora, viví una juventud irreverente, con fama de excéntrico y hasta retador y provocador. He sido muy estudioso. A los 10 años ya componía versos; pero soy muy inestable o bipolar como me dirían hoy. Nací parrandero, bohemio y galán, como cantáis ahora.
¡Ah, carachas! (¡Ya se me pegó el acento rolo!) Pero si vos parecés como tan asentaíto y calmado, ¿ cómo resultaste tan atravesaíto, hombre Rafa?
Como te dije, hace muchos años yo fui joven como tú y me di mis libertades con aciertos y desaciertos; pero, luego, la vida me fue ajuiciando.
(¡Qué embalada me pegué con este man! ¡Se me olvidó que estaba con un gran escritor! Pienso, mientras me como la uña del pulgar derecho).
Hacéme, por favor, un resumen de algunas de tus cuentos, fábulas o poesías más conocidas, pa que la vean las nuevas generaciones.
El cuento La pobre viejecita lo escribí como una sátira a la falsa humildad y la exageración del sufrimiento en quienes viven con abundancia. Son ricos pobres. En él, básicamente retrato a una anciana que, supuestamente, no tiene nada, pero en realidad posee todos los lujos imaginables: criados, comida abundante, ropa costosa, una casa grande, pero se presenta como desamparada. La viejecita muere de vejez, dejando una gran herencia. Mejor dicho, era una pobre mental y rica en recursos.
Y del hijo de esa rana, que no es sapo, ¿ qué me podés decir, don Rafa?
“El hijo de rana, rin rin renacuajo salió esta mañana muy tieso y muy majo…” Te aclaro Chepe, que eso de tieso se refiere a estirado, orgulloso; y, majo es bien vestido. Muy pinta, como decís vosotros. El cuento de Rin Rin Renacuajo es una advertencia sobre la desobediencia infantil y el exceso de confianza, y eso de Rin Rin, refleja el nombre juguetón y sonoro del protagonista que es un renacuajo vanidoso que decide salir a pasear sin permiso y con consecuencias desastrosas.
Y, claro que tenés más obras infantiles. Decínos, al menos, los títulos:
El Gato Bandido, la Pastorcita, la Gallina y el Cerdo, Mirringa Mirronga, Juan Matachín…
– ¿Y sólo te dedicás a la poesía infantil y a las fábulas con las que te conocemos o qué otros perfiles tenés?
También cultivo la poesía lírica cargada de subjetividad, filosofía, amor, religión y naturaleza. Sin embargo, mi fama se consolidó por mis cuentos infantiles, lo que no me gusta mucho porque es un encasillamiento de mi legado; ya que, además, fui hasta diplomático. Estuve en Estados Unidos 17 años en cargo diplomático..
¡Pero, para esto último tuviste que estar en la pomada política!
Claro, Chepe; yo soy conservador y muy cercano al clero. Por algo soy hijo del militar Lino de Pombo y, además, primo del político y escritor Julio Arboleda, que dicen que es físicamente, muy parecido a mí.
¡Pero es que son patenticos! Con razón te resultó la vena política, poética y literaria. Pero, a pesar de tu cercanía con el clero bogotano, vos como que dabas bandazos y cuando menos se pensaba, resultabas con unas confusiones mentales las berriondas y hasta las publicabas. Esa poesía “Hora de Tinieblas” es muy diciente de tus dudas existenciales, que también pueden ser las de cualquiera, pero no se esperarían del poeta de los niños.
Es cierto, Chepe; es parte de mi lado oscuro. Este poema es una de mi obras más profundas y menos conocidas, donde exploro y deploro la soledad espiritual, la muerte, la fe y la desesperanza.
¡No seás malito, Rafael y contáme algunas preguntas trascendentales tuyas en ese poema!
“¿Por qué vine yo a nacer? / ¿Quién a padecer me obliga? / ¿Quién dio esa ley enemiga / de ser para padecer?” … Oh Adán, ¿ cuándo estuve en ti? ¿Quién te dio mi alma y mi pecho? ¿ quién te concedió el derecho de que …”
¡Caramba! Debiste de haber tenido el rechazo total de la sociedad, si tenemos en cuenta que el Concilio Vaticano II que aclaró y cambió muchas estructuras, sucedería muchas décadas después.
¿Y por qué te dio esa ventolera de echar por la borda hasta la fe que es lo que nos sostiene a todos?
¡Carachas! ¡Pues, porque yo creo que uno como humano tiene épocas de oscurantismo y rebeldía! Y lo mismo ocurre en tu época con muchas personas, pero les hacen tratamiento hasta sicológico; en cambio, a mí se me tuvo que pasar lentamente. A lo último hice un poema llamado Luz de Ceniza como contestación a ese dilema de crisis de fe, que solo les da a quienes tienen fe, como dice Wilson Tamayo.
¡Sumercé; perdoná la jodencia! pero ¿me podés adelantar un poco de ese poema que debe de ser muy lindo?
¡Claro que sí, mi chino!: “No es la culpa quien me guía, / ni el castigo quien me nombra:/ es la sed de poesía/ que florece en plena sombra. Si el dolor fue penitencia, / y el amor, cruz y condena, / hoy me abrazo a la presencia/ de esta luz que no da pena”.
Pero, aunque incómoda por mis desvaríos, la Iglesia, fue indulgente conmigo, pues, en mi vejez me acerqué más a la religión y fui reconocido por sectores clericales como un poeta moralizante.
Qué vaina, hombre Rafa. Nunca es tarde, para retornar a lo que se amó. Yo vine a esta, tu época, a asistir al reconocimiento que te hicieron como Poeta Nacional de Colombia, aunque fue como tardecito. ¿Cierto?
Sí, hombre chepe; pero llegó. Después de esto me retiraré voluntariamente a vivir en soledad, en esta casa donde estamos, a pocos pasos del Teatro Colón.
¿Y por qué te retirás solo? ¿Enviudaste? ¿No tuviste hijos?
No, Chepe. Yo no me casé nunca y ese es tema de muchos chismes en este Bogotá.
Nos vemos luego, Sumercé. Voy a comer “canela y tamal con chocolate” en el Cerro de Monserrate, como dice la canción y luego iré al hotel, porque estoy más cansado que Juan Matachín después de la guerra.
-¡Chao pues, Chepe!
-Hasta pronto, Sumercé, Rafael Pombo.
Y salió por los corredores entablados de su casa, entonando bajito:
Nota: Rafael Pombo falleció el 5 de mayo de 1912, Bogotá
Glosario:
Estirao: Arrogante, con el cuello alto mirando por encima del hombro a los demás. / Achantado: Apenado, ruborizado. / Carilimeñito, filimisquito: Con la cara delgada y larga. / Asentaíto: Muy calmado. Sin ínfulas de grandeza. / Atravesaíto: Plaga, muy despierto y atrevido. / Qué embalada: Qué metida de pata. Qué problema. / La pomada: Estar en la rosca especialmente política. / Bandazos: Cambio brusco, sin previo aviso; como una bola loca en un billar que va de banda a banda de este. / Las berriondas: Grandísimas, enormes. /Ventolera: Antojo irresistible. /Jodencia: Molestia grande. / Patenticos: Idénticos.
Medellín, octubre 29 de 2025
Medellín, 29 de octubre de 2025
José Carlos
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Acumular durante años en su memoria historias, consejas, anécdotas, dichos y apodos para luego contarlas en un lenguaje sencillo, amable y humorístico fue una tarea que se impuso José Carlos Tamayo Giraldo hace más de 25 años para acrecentar el amor de sus paisanos hacia su pueblo, Granada.